LA SOCIEDAD VALENCIANA Y NUESTRA ESTRATEGIA ELECTORAL
Salvador Broseta
“La ciudad se ha derechizado”. “Los jóvenes son cada vez más conservadores”. “Valencia tiene el gobierno que se ‘merece’”. Día tras día escuchamos los mismos tópicos lanzados especialmente desde algunos sectores que parecen vivir más en el pasado que en el presente. Los tópicos construyen realidades paralelas con las que nos consolamos porque no hemos sido capaces en los últimos años de atraer a una gran porción de la sociedad valenciana a nuestro proyecto. Debemos ser autocríticos, pero no críticamente desoladores. El PSPV-PSOE es un partido fuerte, consolidado, estable, implantado en todos los ámbitos de la sociedad valenciana; debemos convertirlo en un partido preparado para liderar el cambio electoral. Los cantos de sirena que claman por un pasado en el que se gobernaba una ‘sociedad más progresista’ hay que superarlos. Vivimos en una sociedad más próspera, más solidaria, más libre, más culta, más formada que hace veinte años, aunque también mucho más compleja. Por hablar de sólo un aspecto –pero un aspecto clave–: hace dos décadas la sociedad valenciana seguía articulada en torno a un concepto de familia tradicional centrada en la figura paterna que ha dejado paso a nuevos tipos de familia más complejos, abiertos y democráticos.
Resulta evidente que el electorado vota según la percepción que tiene de quién representa mejor sus valores, quién defenderá mejor sus intereses, y cuál será el modelo de ciudad adecuado para cumplir sus expectativas, y, ciertamente, dependerá en gran medida de nuestra capacidad de comunicación y de una estrategia electoral adecuada el convencer a la ciudadanía. Debemos concentrarnos, por tanto, en la creación de una estrategia electoral acorde con la sociedad a la que está dirigida. La imagen de Rita Barberá y de la gestión municipal del PP es enormemente vulnerable en ciertos aspectos básicos sobre los que debemos incidir una y otra vez de forma efectiva hasta que calen en el imaginario ciudadano.
Sin querer dar pistas a los afanados concejales del PP que siguen mi blog, el desconocimiento del alcance de las nuevas tecnologías como factor de desarrollo urbano, el desinterés en la aplicación efectiva de las energías renovables, y la falta de intervención directa en la economía urbana para fomentar nuevas empresas tecnológicas son algunos de ellos. Debemos construir y comunicar argumentos que muestren la debilidad de su posición y nuestras ganas de hacer algo diferente. Hace años que sabemos que un modelo de ciudad progresista está preparado para tomar el relevo: ha llegado el momento de convencer a los electores.



