Salvador Broseta
El siguiente artículo ha sido publicado hoy en Las Provincias (Opinión, página 31) y supone una respuesta al artículo en el que el Concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Valencia se refeirió a mi.
ACROBÁTICOS SALTOS EN EL ACUARIO
Sorprendidos por la novedad −porque generalmente prefiere el silencio− leíamos con inestimable placer la muy brillante prosa del concejal de urbanismo en la ciudad de Valencia hace unos días en este periódico. ¡Qué extraordinario dominio de la retórica y del arte de no decir nada! Muchas palabras y ningún contenido. Entiendo que en el ilimitado mundo de sobrecostes en obras municipales no quede tiempo para hablar de valores, ni de articularlos en programas. Afortunadamente desde el PSPV-PSOE sí tenemos una forma alternativa de ver Valencia: creemos en una ciudad generosa, inteligente, bien formada, que se preocupa del bienestar de los demás, de la protección de la infancia, del cuidado de nuestros mayores, que respeta las culturas que pacíficamente conviven con nosotros, que piensa que hay muchas formas de ser valenciano y está orgulloso de serlo; una ciudad que quiere negocios éticos, nuevas formas de democracia participativa, que valora la importancia de una educación libre, un entorno limpio, y una economía sostenible centrada en la innovación.
Barberá llegó a la alcaldía en 1991 y la mentalidad del gobierno municipal del PP parece estar anclada en torno a esa década. Tras dieciocho años en el poder es hora de hacer un recuento de todas aquellas cosas que no funcionan en nuestra ciudad y que desgraciadamente son demasiadas: una administración local anticuada e ineficaz, una red de transporte pública deficiente, una política de personal que en absoluto obedece a una gestión moderna de recursos humanos, una crónica división de la ciudad entre barrios de primera división (en los que el PP invierte dinero) y barrios de segunda (en los que se invierten las sobras), y sobre todo, una administración cerrada por completo a cualquier medida que apoye la aparición de un tejido económico centrado en las tecnologías de la información y de la comunicación. El gobierno del PP es como un dinosaurio: muy grande, muy torpe, muy lento, y totalmente anticuado.
Barberá está en la alcaldía casi desde la caída del muro de Berlín: no es, por tanto, ningún pecado ambicionar ser el heredero como candidato del PP a la ciudad de Valencia en un futuro que quizá no esté tan lejano. No pensamos inmiscuirnos en ese asunto interno. Sin embargo, la próxima vez, se lo ruego, señor concejal de urbanismo, dirija su misiva a los verdaderos destinatarios: los otros delfines de la manada que hacen acrobáticos saltos, intentando destacarse, en el estrecho acuario del gobierno municipal.
Salvador Broseta
Candidato a Secretario General del PSPV-PSOE en la ciudad de Valencia















Es bueno escuchar a un líder socialista hablar sobre el orgullo de ser valenciano. Definiendo además, cuál es la identidad con la que los ciudadanos progresistas se sienten identificados, qué ciudad queremos y qué valores defendemos. Porque la valencianía de izquierdas no levanta banderas de rencor y exclusión, bien al contrario. El orgullo, que tú defiendes, de ser valenciano en una sociedad que trabaje sobre la base fundamental de la cultura, la educación y la igualdad es el mejor revulsivo para esta ciudadanía adormecida, especialmente los jóvenes que gracias al inestimable esfuerzo del PP no tenemos la más mínima idea de cuál es nuestra propia cultura y nuestra identidad valenciana.
Tu juventud, tu fuerza y tu probado compromiso con los elementos básicos de progreso que son la educación y la cultura son el mejor motor para tirar de esta locomotora que pronto será un tren de alta velocidad
Me ha gustado mucho la frase de “negocios éticos”. Algo que hace mucho tiempo se ha perdido en aras del enriquecimiento rápido y del “pelotazo”. Precisamente esa es una de las cosas que nos hacen falta y mejoraran sustancialmente la sociedad y entorno en el que vivimos: Negocios éticos.
¡Por fin alguien que habla de valores! Te felicito efusivamente por el sentido de tus palabras… y especialmente porque utilizas el tono perfecto para recuperar la iniciativa social en la ciudad.
Vaya, he seguido el hilo de la frase que dice: “el ilimitado mundo de sobrecostes en obras municipales”… ¡El 70% de las obras tiene un precio superior al presupuestado!… según publicaba hace unos días el Levante. Me parece sorprendente.