NUESTROS PRINCIPIOS PROGRESISTAS Y UN NUEVO MODELO DE CIUDAD
Salvador Broseta
La ideología del PP valenciano no es monolítica. Diferentes tendencias se enfrentan y se solapan en el interior convirtiendo algunas de las líneas ideológicas que actúan en la ciudad de Valencia en un auténtico rompecabezas. Sólo comprendiendo esta diversidad ideológica seremos capaces de entender tanto la capacidad de atracción del PP sobre el electorado valenciano como su problemática relación con una línea homogénea en las políticas públicas que hacen necesario un cambio en el modelo de ciudad. Paternalismo clientelista decimonónico, ansias de un libre mercado de corte neoliberal y fantasías neotradicionalistas de una Valencia anclada en el siglo XV actúan en las políticas públicas del PP convirtiendo la gestión municipal en un cóctel bastante exótico e ineficaz para la ciudad, pero rentable electoralmente hasta el día de hoy. Un éxito electoral que ha conllevado una esquizofrenia urbana donde políticas liberales de gestión de servicios públicos mediante empresas privadas arrendatarias se solapan con una gestión de los recursos humanos municipales de tipo arcaizante.
Frente a todas las tendencias que se agitan en el interior del PP debemos tener muy claro cuáles son los valores y principios progresistas que hacen al PSPV-PSOE un partido de alternativa de gobierno para construir una sociedad más justa y un modelo de ciudad diferente:
- Defendemos un estado del bienestar modernizado. Educación, sanidad, y calidad de los servicios públicos son nuestra prioridad. Debemos invertir en ellos, racionalizando todos los recursos posibles mediante el uso de las tecnologías de la información.
- Creemos en un mercado al servicio de la sociedad, y no en una sociedad al servicio del mercado. El objetivo de la gestión urbana es el bienestar de los ciudadanos y la solidaridad entre sus miembros.
- Un mundo globalizado necesita una mentalidad diferente. Políticos centrados en un mundo apegado al pasado sin ningún interés por las nuevas tendencias globales no sirven para gestionar un modelo de ciudad abierto al siglo XXI.
- Estamos convencidos que existen muchas formas de ser valenciano. La identidad valenciana es un espacio abierto. La inmigración nos aporta un capital humano que debemos aprovechar mediante políticas educativas especialmente programadas.
- La aparición de nuevas formas de democracia participativa debe cambiar la manera de concebir la administración municipal para siempre. Los ciudadanos son cogestores de nuestra ciudad. La participación democrática de los ciudadanos ya no se limitará a votar a sus representantes cada cuatro años, sino que deben participan activamente en todas los debates y decisiones de ámbito municipal.
- Los gobiernos locales ya no son simples gestores de recursos públicos; son líderes de inversión en el tejido económico local. La falta de actividad en este sector por parte de Rita Barberá es desoladora: el gobierno municipal del PP no entiende la nueva economía urbana en un mundo global.
- Exigimos una gestión municipal transparente y honrada; eficaz y eficiente. Resulta inaceptable (y dudoso) que un porcentaje altísimo de los contratos municipales se concedan a dedo, sin ningún tipo de concurso público, y todavía, más lamentable (y alarmantemente más sospechoso) que una gran parte de las obras públicas municipales acaben con desproporcionados sobrecostes.



